DÍA DE LA HISPANIDAD




La austeridad, palabra esta, que ha pasado a ser objeto directo en nuestro día a día, ha tocado también a la celebración del día de la   Hispanidad.
Ni aviones de caza, ni carros, ni la espectacular forma de llegar la bandera española ha sido posible, sólo los aviones de la patrulla Aguila han participado dejando la estela de los colores de la bandera.
En la tribuna real, sólo han estado los reyes acompañados de los príncipes, a la infanta Elena la han colocado en la tribuna a la izquierda del Sr. Rubalcaba, la infanta Cristina con el escándalo de la corrupción de su marido, ni siquiera han sido invitados .
El monarca con paso, tambaleante ha pasado revista a las tropas, no olvidemos que tuvo que ser operado de la cadera , cuando sufrió el accidente mientras estaba a la caza del elefante en África.
El público asistente al acto, al contrario de lo que ha sucedido otros años, no ha abucheado al Sr. Rajoy cuando ha llegado, seguramente serían  todos  de los que le votaron y estoicamente aguantan carros y carretas.
Algunos presidentes de los gobiernos periféricos no han estado presente en el acto , unos andan con campañas electorales, otros al ser de distinto partido  no se han querido molestar, en Cataluña siguen con sus devaneos independentistas, aprovechando el día festivo  en Barcelona  los ciudadanos que no están en esa corriente, capitaneados por la Sra. Sánchez  Camacho han organizado otra manifestación a favor de la unidad, con el lema:  un solo corazón que no quiere que lo partan en dos.
 El desfile ha durado apenas una hora y la recepción que han ofrecido los Reyes también ha sido más corta, aún así el coste del evento nos ha salido por 900.000 Euros,  según el ministerio mucho menos que el año pasado que fue de 2.800.000 €.
Bien podían haber prescindido del desfile,  con un representante de cada uno de los tres ejercito para llevar la corona al monumento y el príncipe para izar la bandera hubiera sido suficiente y el coste aún hubiera sido menor.

" SI DE VERDAD QUIERES"





Esta película, es una comedia con toques dramáticos que termina bien. El tema principal no es una fantasía del guionista, es algo que ocurre realmente, aunque no está tratado en profundidad. Después de treinta años compartiendo sus vidas las parejas pueden caer en una monotonía que conduce al tedio si no se remedia.

Es lo que ocurre en este film, la protagonista, papel interpretado por Meryl Streep, es la que decide intentar recuperar parte de la chispa que tuvo en la primera época de su relación. Pobre , no cuenta con que la fruta demasiado madura no es lo apetecible que pudo ser en su justo punto de maduración.
El papel masculino corre a cargo de Tommy Lee Jones, muy bien interpretado, muestra tanto el desinterés por evolucionar emocional y sexualmente y el interés por lo más primitivo del sexo.


Desde un punto de vista divertido y desenfadado, se muestra una realidad que “ si de verdad se quiere” los interesados pueden recuperar con otros matices la magia que en su día los unió.